sábado, 8 de octubre de 2011

¿Gallina o pollo desplumado?





Hace un par de días me encontraba paseando por la mítica calle Reyes Católicos de Granada, observando sus tiendas, caminando tranquilamente mientras la música se adentraba en mi interior por los auriculares del mp3, contemplando la avenida, sus antiguos e insinuantes edificios, y, como todos los días, me encontraba esquivando las personas que ascendían y descendían por las aceras, algunas deprisa, y otras con una tranquilidad…. demasiado desquiciante para mi gusto. Mientras descendía, paso a paso, por sus resbaladizas aceras grises, los vi, eran ellos, aquellos gais que coronaban y colonizaban la calle de Reyes Católicos, pero más que tratarse de reyes, eran los que muchos llamaban unas “reinas o reinonas”.
Llamaban la atención, eran diferentes, parecían aves, desplegando sus bellas y hermosas plumas de colores, algunas más llamativas que otras, y paseaban con una seguridad digna de admiración. ¿Su intención era llamar la atención, o simplemente captaban la atención sin desearlo?, ¿desplegaban aquellas plumas con intención, o simplemente eran inherentes a ellos mismos? Les encantaba ser como se mostraban, a pesar de que algunas personas los miraban con curiosidad, otros los ignoraban, algunos los observaban con recelo, y algún que otro se atrevía a mostrar alguna sonrisa al pasar. Eran aquellos tíos homosexuales que las personas y la sociedad definían como “gais con pluma”.
En el mundo homosexual las clasificaciones y las categorías son cada vez más amplias. Parece ser que socialmente los humanos tendemos a definir todo, y estamos elaborando una especie de catálogo de homosexuales. No nos basta el hecho histórico de que siempre hayan distinguido a las personas homosexuales y heterosexuales, con sus discriminaciones, sino que además la sociedad, y nosotros mismos, efectuamos discriminaciones dentro del grupo al que pertenecemos. De esta peculiar forma, hemos logrado crear varios especímenes homosexuales, que pertenecen a un grupo o a otro dependiendo de sus características, feminidad, masculinidad, forma de vestir, etc. No obstante, no voy a efectuar un análisis pormenorizado de todos ellos, pero si tengo que indicar que existe una primera clasificación, la más importante, de la que irradian todas las demás: “gais con pluma y gais sin pluma”, estos últimos también denominados “gais heteros”.
Este colectivo, denominado “gais con pluma” es un colectivo muy peculiar, normalmente la sociedad los asocia o equipara con personas extrovertidas, sin vergüenza alguna, en ocasiones vulgares, etc., todo ello probablemente por estereotipos televisados, aunque a veces la realidad puede ser así… A mí personalmente, no me gustan las personas homosexuales que exageran con intención su feminidad y la asocian con un carácter vulgar intencionalmente, pero lo cierto es que hay personas que son así. En cierto modo es admirable como ciertas personas con esas bellas plumas de colores se han enfrentado con la sociedad mostrándose tan y como son, tal y como desean ser, porque detrás de esa sonrisa y esa sensación de “vive la vida loca” hay personas que han sufrido, personas que se han enfrentado con situaciones difíciles y han reivindicado algo muy importante, mostrar su libertad e identidad sexual con libertad, enfrentándose a los prejuicios sociales. Tal actuación debería ser admirada y valorada por las personas, tanto heterosexuales como homosexuales “armarizados”, puesto que es una lucha continua que muy pocos homosexuales han llevado a cabo de forma tan integra. Pero ojo… con ello no quiero decir que las personas que opten por una vida discreta signifique e implique que no hayan efectuado su lucha interna y su lucha frente a la sociedad, aunque no haya sido plena. Optar por una vida discreta no significa falta de aceptación de la identidad sexual de la propia persona. Pues bien, esta “clase de gais” podrán tener mucha pluma, plumas que les acompañan al caminar, al hablar, pero esas plumas no los convierten en gallinas, en todo caso en otro tipo de ave con plumas, porque la cobardía nunca les ha acompañado, en todo caso la valentía de mostrarse tal y como son, y de luchar con esta sociedad colmada de prejuicios homofóbicos.
¿Qué sucede cuando conocemos gais afeminados? Cuando nos adentramos en redes sociales o algunos chats y comenzamos a conocer gente formulamos una pregunta típica: ¿tienes pluma?. Algunos responden que no, que son muy masculinos, otros responden sinceramente y te afirman que tienen pluma, y otros te dicen, soy un tío normal, ni un macho men ni una reinona. Esta última respuesta sería la más adecuada para muchas personas. Algunos homosexuales responden que no tienen pluma, o bien es porque lo desconocen… o bien porque no les gusta demostrar sus bellas plumas por miedo a ser rechazados. En ocasiones, una gran mayoría, las personas que poseen esas bellas plumas de colores, son rechazadas, normalmente a través de un comentario con un tenor literal parecido al siguiente: “Lo siento, busco tíos masculinos, no me va la pluma”. En cambio, aunque para algunas personas parece bastante raro, tanto para homosexuales como heterosexuales, existen gais que sienten atracción por personas afeminadas, ¡Para gustos no hay nada escrito!, ya de por si resulta extraño tío con tío, ¿no?, y tampoco resulta extraño que la mayoría de los gays tengan algún toque de feminidad. Algunos hemos quedado alguna vez para conocer a personas después de hablar con ellos por el chat o el msn, y después de haber quedado, y haber constatado que tenían pluma, hemos cesado esa amistad, y drásticamente hemos dejado de hablarles como amigos, ¿Es algo correcto?, ¿No se trata de un comportamiento algo lamentable?
Lo cierto es que tal cuestión no es criticable, es respetable que a los tíos que no les gustan los gais con pluma no quieran tener una relación con ellos, ya sea de amistad o de pareja, cada persona tiene sus gustos, sus intereses, y una vida social determinada. Al igual que a una persona le puede gustar los tíos morenos, que a una persona le guste un tío masculino se centra en una cuestión de atracción de carácter personal no criticable, ni susceptible de discriminación alguna. ¿Pero el hecho de no conocer a una persona porque tenga pluma no puede resultar ser algo discriminatorio?, ¿No se les debería dar una oportunidad aunque sea únicamente como amigos? ¿O acaso esas bellas plumas nos impide introducirlos en nuestra vida social?. Después de la discriminación sufrida por los heterosexuales hacia los homosexuales durante siglos (penas de muerte, quema en hogueras, orca, etc.), ¿vamos a fomentar los propios homosexuales que se discrimine a otros homosexuales por tener un mayor grado de feminidad?, ¿Acaso no estamos actuando como el resto de parte de la sociedad respecto a nosotros mismos?, ¿No deberíamos dar ejemplo de igualdad y no discriminación?, o puede que nuestros prejuicios sociales nos impidan dar ese paso… el paso de aceptar una amistad con una persona gay de esa clase.
Si nos gustan los pollos desplumados, ya sea para relaciones sexuales o pareja, no estamos discriminando a nadie por su condición sexual, se trata de un simple gusto personal, pero si rechazamos conocer a personas con un grado de feminidad, para una simple amistad, posiblemente estemos continuando los propios homosexuales con la discriminación sufrida durante siglos por la sociedad heterosexual. Se trata de una cuestión sobre las que todo homosexual debería reflexionar, porque ello implica que los propios homosexuales tenemos prejuicios hacia personas de nuestra misma condición sexual, algo que deberíamos intentar evitar, ¿o no?.



3 comentarios:

  1. Jackcolor y las preguntar retóricas... pues la respuesta a la última es ´"si". Ahora entiendo eso de algunos perfiles que dicen "la pluma la respeto, pero para una relación no me gusta, pero para amistad me da igual", creo recitar literalmente, aunque la memoria me falla.

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  2. He leído esta primera (o última) entrada del blog de momento y no me gustan este tipo de cosas si lo que intentan es reivindicar algo. Pienso que lo único que consigue es que los propios homosexuales nos sintamos menos dentro de la sociedad, aunque yo creo que lo estamos bastante, al menos yo actúo así y sin problemas. Nosotros mismos tenemos que vernos como un elemento más de la sociedad y cosas así no creo que ayuden. Seguiré leyendo para dar más opinión.

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  3. Enhorabuena por el blog y por éste artículo en particular. Es el único que he leído hasta ahora y he de decir que me has hecho recapacitar sobre un asunto que, sinceramente, nunca me había planteado.
    No tengo una opinión formada acerca de "la actuación generalizada de los gays ante la pluma", quizás porque nunca me ha gustado demasiado esa categorización entre "gays" y "heteros" (o entre "madridistas" y "culés"). La pluma, en general, y siempre desde mi punto de vista, ha sido denigrada precisamente por aquellos que se han servido de ella como bandera de su homosexualidad y, por ende, se ha relacionado pluma con programas del corazón, folklóricas, día del orgullo o marcha ibicenca.
    No es cuestión que a mí me guste o me deje de gustar la pluma. Simplemente, hay un porcentaje significativamente alto de gays con pluma que entienden que sus temas de conversación deben versar sobre los temas mencionados arriba con los que yo, personalmente, no me identifico (y parafraseando la frase que, lo reconozco, yo también digo en el chat), "aunque los respeto".
    Un saludo.

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